sábado, 4 de marzo de 2017

Ana.


A ti te gustaba ponernos a prueba,
a todos.
Con tus letras. O tu rap. O tu poesía. O tu literatura. O tu historia.
Como quisieras tú llamarlo,
porque no había palabras para describirlo.
Ponernos a prueba y hacer
que nos explotara la cabeza
porque tú
no eras apta para todos los públicos.

Y es que a ti,
te gustaba ponernos a prueba.
Sobre todo a ellos,
que no encontraban en ti
los cimientos sobre los que descansar
su ideal capitalista.
Y lloraban,
porque te necesitaban.
Hasta ellos te necesitaban.

Y es que a ti,
te gustaba ponernos a prueba.
Sobre todo a aquellos otros,
que por más que buscaban,
no encontraban.
Mientras tú, astuta (ya lo sabes),
los mencionabas (sin mencionarlos).
Esquivando sus dardos.

Y es que a ti,
te gustaba ponernos a prueba.
Sobre todo al pasado,
que miraba al frente y te veía
y se preguntaba
"¿qué tendré yo para que tú
(afortunadamente tú)
hables de mí?"

Pero no hay viajes en el tiempo
(mucho cambiarían las cosas)
y entonces, a ti,
que te gustaba ponernos a prueba,
te miraba el futuro.
Se lamentaba,
¡cómo se lamentaba!
de que ya no respiraras tinta,
no sangraras tinta,
no latieras tinta.

Porque es que a ti,
te gustaba ponernos a prueba.
Sobre todo a nosotras,
abriéndonos los ojos,
las manos,
los oídos,
las cabezas,
las piernas,
y la funda de la cattana.
Haciéndonos Lisístrata, Campoamor,
sí.
Pero también gatas,
muy, muy gatas.

Es por eso que sé que a ti,
te gustaba ponernos a prueba.
Sobre todo a ti misma.
Inconformista.
Guerrera.
Luchadora.
Eterna.
Ni tú podrías describirte,
no lo haré yo.

Pero Ana,
a ti te gustaba ponernos a prueba.
Sobre todo a mí,
diciéndome que me olvidara
de las zonas de confort.
Que para ti había sido un placer
ser la boca,
la lengua,
la labia,
de mi propio cerebro.
Que ya estaba bien
de quedarme de brazos cruzados
porque sabía de sobra
que tú ya exportarías ideas
que ni yo sabía que tenía.

Y es por eso que te fuiste.
Te marchaste porque,
brillabas por tantas,
que la luz se fundió antes de lo previsto.

Y es que a ti,
lo que te gustaba era ponernos a prueba.

El poema pertenece a Maria Jesus Dominguez, pero el dolor vive en todos nosotros.

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